La verdad simple y cruel es que Juan Manuel Santos no le cumplió su promesa de campaña a la Región Caribe de recuperar la navegabilidad del Río Magdalena. Las razones de este incumplimiento son muchas, pero la más importante es que jamás existió la voluntad política por parte del Presidente saliente de hacer realidad el anhelo de millones de personas que viven de la principal arteria fluvial del país.

La llamada “revolución de la construcción”, pregonada por Santos, no incluyó la APP del Río Magdalena, porque -según sus palabras- ese proyecto compromete “vigencias futuras” de la nación. Por esa razón, quien deberá tomar una decisión sobre ese trascendental y estratégico asunto será el nuevo presidente, Iván Duque, quien, por cierto, también adquirió ese compromiso en la pasada campaña presidencial. Esperamos que Duque honre su palabra, algo que no hizo Santos.

Para el ministro de Hacienda de Santos, Mauricio Cárdenas, la APP del Río Magdalena nunca estuvo entre sus prioridades. Siempre antepuso otros proyectos, algunos menos estratégicos que la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena. Por esa razón, la iniciativa siempre debió hacer cola para ver en qué momento la incluían en la lista de prioridades de la Nación. Y ello nunca ocurrió. El escándalo de Navelena les sirvió como pretexto.

A este fracaso de Santos se suma nuestra clase dirigente, tanto política como empresarial, que tampoco fue capaz de sacar adelante la iniciativa. En cuanto a los primeros, está visto que solo piensan en sus propios intereses y en sus votos. Nuestros congresistas sólo funcionan con mermelada. Esa es la gasolina que enciende sus motores.

Y en lo que tiene que ver con nuestra clase empresarial, es necesario buscar aliados estratégicos en Bogotá, en especial en el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional, como hacen los empresarios antioqueños, quienes abren las puertas que los nuestros no abren. Nuestro empresariado requiere con urgencia de organismos poderosos que tengan audiencia en Bogotá, cómo ocurre, por ejemplo, con ProAntioquia.

De manera que se va Santos sin cumplirle a la Región Caribe, al menos en lo que tiene que ver con la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena. Quedamos en manos de Duque. Ojalá que el nuevo Presidente sí cumpla con la palabra empeñada y la suya no sea, como ocurrió con Santos, una promesa de cumbiambero.