En un arrebato de dignidad extemporánea el presidente saliente Juan Manuel Santos dijo en Cartagena que no firmaría un nuevo decreto para nombrar otro alcalde para la ciudad.

Después de enviar una carta al Partido Conservador solicitándole la terna para proceder a designar al nuevo alcalde de La Heroica, Santos declaró en esa ciudad que “pedí esa terna porque es lo que me exige la ley, pero la verdad soy el menos interesado en firmar otro decreto nombrando un nuevo alcalde, porque ya me da vergüenza”.

“Esto es una vergüenza. Tengan la seguridad que yo no voy a nombrar ningún nuevo alcalde. Que lo haga el nuevo gobierno”, declaró Santos -aterrado y ofendido- en Cartagena.

La vergüenza de Santos tiene que ver con el hecho de que en los ocho años de sus dos gobiernos, firmó 14 decretos nombrando alcaldes encargados en Cartagena, por cuenta de la crisis política, administrativa, así como la degradación social que atraviesa la ciudad. Desde el primero para suceder a Campo Elías Teherán, hasta el último para reemplazar a Quinto Guerra, todos ellos suspendidos por la Procuraduría General.

Pero ahora que está de salida, Santos no puede lavarse las manos con lo que pasa en Cartagena. Ninguno de esos 14 decretos que firmó, nombrando alcaldes en cargados para la ciudad lo hizo obligado. ¿O sí? Si Santos firmó esos 14 decretos presionado y coaccionado por alguien, que lo diga. Pero no lo va a decir, por una sencilla razón: nadie lo obligó. Él solito habló con sus amigos cartageneros -entre ellos los García Zuccardi y los jefes conservadores- para que le enviaran ternas para que escogiera a los nuevos alcaldes de la ciudad. ¿Entonces de qué se aterra? ¿Ahora sí siente vergüenza por Cartagena? ¿Antes no?

La verdad es que el cinismo presidencial no puede llegar tan lejos. Santos es directo responsable de la crisis de Cartagena, porque la patrocinó y fomentó, al trabajar de la mano con una clase política corrupta y perversa que solo le ha hecho daño a Cartagena. Que no venga con arrebatos de decencia, cuando comió en el mismo plato con quienes ahora lo llevan a sentir vergüenza.