En su discurso de posesión, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, propuso la celebración de un “gran pacto por Colombia”, que deje atrás las rencillas, el egoísmo y las mezquindades, que tanto daño nos han hecho en el pasado.

“No reconozco enemigos, no tengo enemigos”, dijo el Presidente en la Plaza de Bolívar de Bogotá, en un tono mesurado y conciliador, luego de juramentarse como nuevo Jefe del Estado. Se trata de un llamado incluyente y generoso que no puede ser desoído por los colombianos si queremos, en verdad, pasar la página de la polarización y la confrontación política.

El presidente Duque también fue muy claro en afirmar que no se trata de un llamado al unanimismo, sino una convocatoria para que podamos dirimir nuestras diferencias con altura y argumentos. Ese Pacto por Colombia que propone el nuevo mandatario debe ser bien recibido, inclusive por quienes piensan distinto al nuevo gobierno. Aquí lo que debe primar es el bien de Colombia y de los colombianos, por encima de los propósitos mezquinos de quienes solo piensan en su propio beneficio.

Pero ese Pacto por Colombia debe incluir también a quienes desde el mismo partido de gobierno pretenden seguir incendiando al país con discursos cargados de odio, carentes de sentido histórico y -sobre todo- de grandeza patriótica.

En ese sentido, la intervención ayer del presidente del Congreso, Ernesto Macias, ante miles de invitados especiales y ante millones de colombianos que siguieron los actos de posesión por televisión, resultó imprudente, desafortunada y grosera, no con el presidente saliente, Juan Manuel Santos, como era su intención, sino con el nuevo mandatario de los colombianos. No era esa la bienvenida que se merecía, quien desde que ganó la Presidencia no solo ha venido haciendo un llamado a la unión y a la reconciliación entre los colombianos, sino que ha dicho una y mil veces que no gobernará con espejo retrovisor. Un Presidente que ayer habló de un nuevo país, uno donde quepamos todos y donde todos tengamos iguales oportunidades y derechos. La construcción de ese nuevo país requiere, por supuesto, del concurso de todos los colombianos, inclusive de aquellos que no acompañaron con su voto al hoy Presidente de Colombia.

De manera que bienvenido el nuevo gobierno y bienvenida su oportuna propuesta de celebrar un Pacto por Colombia. Buen viento y buena mar, Presidente Duque.