Es un hecho: la campaña para elegir al sucesor de Iván Duque en la Casa de Nariño en el 2022 ya comenzó, aunque todavía falten dos años para que llegue un nuevo inquilino al palacio presidencial. En Colombia es tradición que los patos esperen un poco más para lanzarse al agua, pero en esta oportunidad decidieron hacerlo con mucha anticipación. Incluso algunos aspirantes que habían dicho que no lo harían lo meditaron mucho mejor y decidieron volver a intentarlo. Es el caso del ex gobernador de Antioquia Sergio Fajardo, quien luego de la derrota de 2018 afirmó que no volvería a ser candidato presidencial, pero en entrevista concedida a El Tiempo -en la que se despachó contra Álvaro Uribe- sostuvo que aspirará de nuevo a la Presidencia.

Pero Fajardo no es único candidato que prendió motores antes de lo presupuestado. Gustavo Petro no ha dejado de hacer campaña desde el momento mismo en que perdió la segunda vuelta con Duque. El jefe máximo de Colombia Humana se mantiene en campaña permanente en todos los escenarios. Uno de ellos es el Congreso de la República en su condición de Senador opositor. Pero también lo hace en calidad de ex alcalde de Bogotá, cuando arremete contra la alcaldesa Claudia López, quien el día de su triunfo felicitó al “futuro Presidente de Colombia en el 2022, Sergio Fajardo”.

El senador del Polo Democrático, Jorge Enrique Robledo, también expresó que volverá a ser candidato. Y en esa misma orilla opositora de izquierda está el ex gobernador de Nariño, Camilo Romero, quien ya viste como candidato, habla como candidato y camina como candidato.

A la nutrida baraja de futuros candidatos presidenciales se suman los aspirantes del uribismo, que son muchos y de diversos matices. El ministro de Defensa, Carlos Holmes, ha dicho en varias oportunidades que aspirará de nuevo a la Presidencia. Igual intención muestran los ex precandidatos Paloma Valencia y Rafael Nieto Loaiza. Pero en esa lista todavía faltan nombres muy sonoros, que seguramente se sumarán más tarde y con mucha fuerza. Para decirlo en plata blanca: faltan candidatos de la línea más dura del uribismo.

Por los lados del ex presidente Juan Manuel Santos -contraria a la del uribismo- también se están cocinando varios nombres. La condición fundamental que deberá cumplir quien aspire a contar con el guiño del Nobel de Paz es la de ser un defensor o defensora incondicional de la negociación con las Farc. El nombre que siempre está sobre la mesa es el de Humberto De la Calle, jefe del equipo negociador de Santos en La Habana. Los uribistas no dudan en matricular en este equipo a Sergio Fajardo.

El tema regional será sin duda alguna determinante en la próxima campaña presidencial. Las regiones serán protagonistas en la elección del sucesor de Duque. La “bogotanización” de Colombia por cuenta de la crisis generada por el coronavirus dejó en evidencia lo nefasto y perverso que resulta el manejo centralista del país. Da grima, tristeza y frustración ver alcaldes y gobernadores mendigándole al Gobierno Nacional un par de ventiladores para poder atender a los pacientes graves con Covid 19. ¡Hasta los protocolos biosanitarios deben contar con el visto bueno de Bogotá!

El ex alcalde de Barranquilla, Alex Char, elegido como el mejor del país y quien terminó su segundo mandato con una aprobación superior al 90 por ciento, será protagonista de la próxima contienda presidencial. Igual sucederá con Federico Gutiérrez, ex alcalde de Medellín, quien también terminó su mandato con un muy alto respaldo. Ambos tienen profundo arraigo en sus regiones. Otro posible candidato, con fortaleza regional, es el ex alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández.

El ex vicepresidente Germán Vargas Lleras -el gran derrotado en 2018- también jugará para el 2022. A diferencia de la vez pasada que tuvo gran cubrimiento mediático, en esta oportunidad ha sabido aprovecha muy bien su condición de columnista de El Tiempo para “poner a pensar al país” con sus propuestas, tal como lo hacía su abuelo en los tiempos de la revista Nueva Frontera. En esta oportunidad Vargas Lleras le apuesta a su “nadadito de perro” para buscar suceder a Duque.

El procurador Fernando Carrillo también está en la lista de posibles candidatos, aunque por obvias razones el jefe del Ministerio Público se abstiene de hacer cualquier tipo de mención sobre ese tema.

¿Cómo se están moviendo y cuáles son las cartas que jugarán los aspirantes a suceder a Iván Duque en la Casa de Nariño?

Gustavo Petro, ¿tendrá éxito con su campaña permanente?

De todos los futuros candidatos presidenciales, Gustavo Petro es el único que ha estado en campaña permanente. Es decir, el único que no ha parado de hacer proselitismo en su propósito de llegar a la Casa de Nariño. En su condición de senador -por haber sido segundo, después de Duque- asumió la bandera de la oposición y desde allí cuestiona todas las medidas del Gobierno. En esta oportunidad como parlamentario no ha tenido el protagonismo de las ocasiones anteriores.

Está mucho más enfocado en enfilar baterías contra la alcaldesa Claudia López, quien desde el día de su triunfo proclamó la candidatura de Sergio Fajardo, lo que terminó por “enemistarla” con Petro, quien, además, le cobra su condición de peñalosista, según él. Petro le apuesta al desgaste de Duque y del uribismo, así como a la conformación de un gran movimiento de izquierda que lo tendría a él como figura central, para llegar a la Casa de Nariño.

Esa apuesta no deja de tener enormes riesgos, puesto que hay sectores de izquierda democrática con los que tiene pésimas relaciones, como sucede con el Polo Democrático de Jorge Enrique Robledo, o los verdes de Fajardo y Claudia López.

Sergio Fajardo, ¿apostándole al antiuribismo en el 2022?

Mientras Petro está en campaña permanente desde el mismo día que perdió con Duque, Sergio Fajardo se tomó un respiro para ir a ver “ballenas en Bahía Solano en el Pacífico”, decisión que tomó después de anunciar que no volvería a aspirar a la Presidencia. Pero volvió. Volvió mucho más antiuribista -de ahí que los uribistas los llamen santista- y con las mismas banderas que siempre ha promovido, entre ellas la de la Educación. Aunque con 64 años ya no es el “joven rebelde” y renovador de la política nacional, Fajardo mantiene el discurso ajeno a la confrontación y la polarización, que lleva a sectores electorales del país a calificarlo como un “candidato tibio”.

Aunque Claudia López -su aliada incondicional- buscará ampliar la gran coalición de izquierda para que acompañen al ex gobernador de Antioquia, lo cierto es que los puentes con Petro están rotos, al igual que están rotos los del gavirismo dentro del Partido Liberal, por cuenta del “feo” que le hizo a la candidatura de Humberto De la Calle en 2018.

Alex Char, ¿hora de la Región Caribe?

De no haber ocurrido la pandemia del coronavirus, para esta fecha el ex alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, estaría recorriendo la Región Caribe conversando con dirigentes, alcaldes y gobernadores para tratar de construir un proyecto político a partir de sus necesidades más apremiantes.

Después de haber sido elegido como el mejor alcalde del país, el nombre de Alejandro Char pasó a ocupar uno de los primeros lugares en la lista de “presidenciables”. Su carisma, capacidad de gestión y ejecutorias en la capital del Atlántico le dieron talla nacional. Char -junto con Federico Gutiérrez, ex alcalde de Medellín- representan la voz regional en un país cada día más “bogotanizado”, como lo estamos viendo por cuenta del coronavirus. Bogotá terminó centralizando la administración de los recursos en un país centralista.

Como la campaña presidencial ya arrancó, los contradictores de Char -que no son pocos- tratarán de meterle candela a un modelo de administración que en el pasado reciente recibió todo tipo de elogios, inclusive de muchos de quienes hoy lo hacen objeto de sus ataques. La bandera regional será sin duda una gran fortaleza a la hora de que Char decida poner a jugar su nombre con miras a las presidenciables de 2022.

Vargas Lleras, ¿santista y pacifista?

Luego de la paliza que recibió en mayo de 2018, al obtener apenas 1.400.000 votos como candidato presidencial, después de Duque, Petro y Fajardo, pocos apuestan por una nueva candidatura presidencial de Germán Vargas Lleras. Pero la experiencia indica que en Colombia no hay muertos políticos. Belisario Betancur fue Presidente después de varios intentos. Andrés Pastrana llegó a la Casa de Nariño después de haber sido señalado de mal perdedor y traidor por cuenta de haber denunciado el proceso 8.000 contra Ernesto Samper.

A Vargas Lleras le gusta la política y tiene el cuero duro para resistir varias derrotas, incluyendo una muy humillante como la del 2018. Al haber sido vicepresidente de Santos, hay quienes consideran que podría ser la ficha del Nobel de Paz en el 2022. Vargas Lleras tiene la capacidad, experiencia y formación para llegar a la Casa de Nariño, el problema -en lo que tiene que ver con el santismo- es que nunca terminó por convencerse de las bondades de la paz con las Farc, como exige Santos para jugarse con un candidato.