La detención de Álvaro Uribe por orden de la Corte Suprema de Justicia conmocionó el mundo judicial, pero sobre todo estremeció los cimientos del mundo político nacional. Y no es para menos: Uribe es el personaje más influyente del país en los últimos años. Su suerte en los estrados judiciales marcará también el destino de su proyecto político en las urnas. Así lo han entendido tanto sus defensores, como sus detractores, quienes desde ya están armando la artillería que necesitarán a la hora de buscar al sucesor de Iván Duque en la Casa de Nariño.

La más reciente encuesta de Invamer sobre intención de voto de los colombianos, realizada después de la detención domiciliaria de Uribe, muestra una fotografía bien interesante de cómo podría conformarse el próximo ajedrez electoral y cuáles serían las fichas que tendrían un papel protagónico en la contienda presidencial que se avecina.

De acuerdo con la más reciente encuesta de Invamer para Caracol Tv y Blu Radio, si las elecciones fueran el próximo domingo el ganador sería Gustavo Petro con un 33.1 por ciento, seguido por Sergio Fajardo con un 27.6 por ciento. Luego seguirían Federico Gutiérrez (10.5%), Marta Lucía Ramírez (10.1%), Alejandro Char (6.3%) y Jorge Enrique Robledo (5.7%). Dos uribistas reconocidos –Carlos Holmes Trujillo y Rafael Nieto– tendrían 3.1% y 1.3% respectivamente.

Datos de la ficha técnica de la encuesta

Empresa que realizó la encuesta: Invamer S.A.S.

Persona natural o jurídica que la encomendó: Caracol Noticias y BLU Radio

Fuente de financiación: Caracol Noticias y BLU Radio

Universo: Hombres y mujeres de 18 años en adelante de todos los niveles socio económicos a nivel nacional, con cubrimiento urbano y rural (excepto los departamentos anteriormente llamados Territorios Nacionales)

Fecha de recolección de los datos: del 30 de julio al 4 de agosto del 2020.

Petro, con la camiseta de líder, ¿bueno o malo?

En la política como en la hípica, la carrera se gana con el último envión. El caballo ganador no es el que comienza de primero sino él llega de primero. Gustavo Petro cuenta hoy con el respaldo mayoritario de los posibles electores encuestados por Invamer. Ello obedece, sin duda, al hecho de mantenerse vigente en el escenario nacional y a ser el opositor más representativo del presidente Duque y del uribismo.

Ni siquiera cuando estuvo en La Habana para someterse a un tratamiento médico, Petro dejó de opinar y participar a través de las redes sociales de la política criolla. Mejor dicho: Petro no ha dejado de hacer campaña desde que perdió con Duque en el 2018. Pero el candidato Petro tiene un enorme Talón de Aquiles: su desfavorabilidad, que es del 58 por ciento, según la encuesta de Invamer.

Es ahí donde radica la gran debilidad de Petro a la hora de ganar en segunda vuelta. ¿Eso qué significa? Que en la vuelta definitiva para llegar a la Casa de Nariño lo que prima en los electores no son los afectos, sino los resentimientos. No se vota a favor de un candidato, sino en contra de un candidato. La figura de Petro polariza demasiado la campaña y ello termina favoreciendo a su contenedor, quien capitaliza la enorme resistencia del candidato de la Colombia Humana.

Uribe, ¿defensa política con intención electoral?

Aunque Álvaro Uribe deberá defenderse ante la Corte Suprema de Justicia, lo cierto es que su estrategia está diseñada sobre un escenario político. Y político con un evidente propósito electoral. La tesis es muy clara: mientras las Farc por cuenta de Santos terminaron premiadas con curules y sin pagar un minuto de cárcel, quien las combatió de manera implacable para salvar a los colombianos terminó preso. Punto. Mientras Timochenko, Lozada, Catatumbo y compañía disfrutan de su nueva condición de parlamentarios y se despachan todos los días contra el gobierno de Iván Duque, el expresidente que le propinó los más duros golpes, está detenido de forma injusta.

Esa es la nuez de toda la estrategia política de la defensa del expresidente, quien no dudará en señalar a los magistrados de la Corte Suprema de estar al servicio de las Farc y de sus aliados, entre ellos el senador Iván Cepeda. Uribe denunciará nacional e internacionalmente la falta de garantías por parte del alto tribunal, cuyos magistrados –según él– le han negado las mínimas garantías procesales.

La defensa política de Uribe apunta a trasladar a las urnas en el 2022 su situación personal, que dada su enorme influencia es asumida como propia por sus millones de seguidores. El candidato uribista tendrá que defender esa causa en la plaza pública y deberá ponerse esa camiseta sin dudarlo un segundo.

Duque, menos uribista de lo que quisieran los uribistas

Al presidente Duque sus contradictores lo señalan y hasta lo acusan de haber asumido la defensa de Álvaro Uribe, pasando por encima de su condición de Jefe del Estado. De hecho, el senador Iván Cepeda anunció medidas para obligarlo a no seguir pronunciándose sobre la situación que vive su mentor político.

Consideran sus contradictores que Duque desconoce las medidas tomadas por la Suprema, decisión que contó con el pleno respaldo de las otras altas cortes del país, que expresaron su inconformidad mediante un comunicado a la opinión pública. Duque es señalado de no respetar la separación de poderes, principio fundamental de todo sistema democrático. Pero también hay sectores del uribismo que consideran que el Presidente debe jugarse más a fondo por Uribe. Para ellos, Duque debe ser mucho más vehemente y comprometido con quien lo llevó al Congreso de la República y le abrió las puertas de la Casa de Nariño.

En otras palabras: para ellos Duque debe ser más uribista. Para los llamados “uribistas pura sangre”, un fracaso electoral en el 2022 tendría como gran responsable al actual Presidente, quien –según ellos– debería dar mayores muestras de lealtad con el jefe natural del Centro Democrático, partido al que pertenece el presidente Duque.

Alex Char, reconocimiento a una gestión

Que el ex alcalde de Barranquilla Alejandro Char figure en la encuesta de Invamer con una intención de voto del 6.3 por ciento es, sin duda, un hecho político relevante. ¿La razón? De todos los posibles aspirantes a la Presidencia en el 2022 es el único que decidió marginarse del escenario político nacional a partir del primero de enero, cuando terminó su segundo mandato como alcalde de Barranquilla.

La aprobación de su gestión al finalizar su administración estuvo por encima del 90 por ciento, convirtiéndose así en el alcalde con mayor respaldo del país. Pero en estos momentos –para decirlo sin rodeos– Alex Char no está en campaña. Desde el día que terminó su mandato –hace 8 meses– no figura en titulares de los medios de comunicación, ni locales ni nacionales. Se trata, pues, de un reconocimiento a una gestión, sobre todo si tenemos en cuenta que Char no ha expresado su deseo de aspirar a la Casa de Nariño.

De cualquier manera se trata de la figura electoral más relevante de la Región Caribe en la actualidad. Y ello no es un hecho menor si se tiene en cuenta que en las próximas elecciones presidenciales la Región Caribe jugará un papel fundamental en la escogencia del sucesor de Duque. De eso no puede haber ninguna duda.