Ley del Montes

Investigación, Opinión y Análisis

LA LUNA DE MIEL DE JUAN MANUEL SANTOS. Publicada el jueves, 26 de agosto de 2010

LA LEY DEL MONTES

En apenas dos semanas de mandato, Juan Manuel Santos ha logrado convencer a muchos colombianos de las bondades de su gobierno. ¿Cuánto durará la dicha?
La luna de miel de Santos
 

Contra todos los pronósticos, aún de los más optimistas, Juan Manuel Santos está viviendo una especie de luna de miel en muchos frentes, lo que hace prever que la calificación que obtendrá en sus primeros 100 días de mandato –de los que están a punto de cumplirse apenas los primeros 30- será buena. Y es que la evaluación de los primeros 100 días de un mandatario –moda impuesta por los Estados Unidos- es la que termina, casi siempre, marcando el derrotero de la gestión de un gobernante. Esos tres meses y diez días se convierten en una especie de termómetro para saber que tan bien, o que tan mal, está haciendo las cosas el nuevo Presidente, y que tanto está cumpliendo sus promesas de campaña.
En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, Barack Obama, empezó su desplome en las encuestas después de haber llegado durante sus primeros 100 días a unos índices de popularidad superiores al 67 por ciento. Hoy su respaldo está por debajo del 50 por ciento y con tendencia a la baja, hasta el punto de que ya empiezan a compararlo con Jimmy Carter, el menos popular de los ex presidentes de ese país.
En Colombia, el hecho de que Santos esté en plena luna de miel en varios frentes, no significa que no haya nubarrones en el horizonte y que la misma pueda acabarse, incluso, antes de cumplir sus primeros 100 días en la Casa de Nariño. ¿Dónde vive Santos la luna de miel y cuáles son los riesgos de que la misma se acabe?
1. Región Caribe, sí; conejo bogotano, no
La candidatura de Juan Manuel Santos a la Presidencia recibió pleno respaldo de la Región Caribe. Pero la presentación este lunes de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT) ante el Congreso podría convertirse en el comienzo del fin de la luna de miel entre los costeños y Santos. El contenido de dicha Ley no dejó satisfechos ni a gobernadores ni a parlamentarios de la zona, que esperan que la misma siembre las bases de la Región Caribe como Entidad Territorial autónoma, política, económica y socialmente. La apuesta del Gobierno, en lo que tiene que ver con la administración de los recursos del Fondo de Compensación Regional, apunta hacia la centralización de los mismos, como lo afirmó el ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry, quien sostuvo que “no sólo los municipios y departamentos de la periferia recibirán este beneficio, sino también el centro del país”. Esta “conejiada” de Santos, quien como candidato le ofreció pleno respaldo a la iniciativa que fue votada favorablemente por 2.5 millones de votos costeños, cayó muy mal en la Región Caribe y le puede salir costosa al nuevo Gobierno.
2. Nuestro amigo Hugo Chávez
En menos de dos semanas, Santos logró el milagro de hacer las paces con Chávez. Curiosamente, nadie apostaba con que ello fuera así debido a que el hoy Presidente, cuando se desempeñó como Ministro de Defensa, se mostró duro con el mandatario venezolano. Para sorpresa de propios y extraños, las relaciones diplomáticas y comerciales están plenamente restablecidas. Chávez no volverá a cuestionar las bases militares gringas en Colombia y Santos manejará con guantes de seda el delicado asunto de la presencia de guerrilleros de las Farc en ese país. ¡Ah, y de los 800 millones de dólares que Venezuela debe a empresarios e industriales colombianos, Chávez dijo que, por lo pronto, pagará 200 millones! Algo es algo. ¿Hasta cuándo durará está luna de miel? Esa es la pregunta del millón.
3. Bandera blanca a las Cortes
Después de que el gobierno anterior conformara una Comisión de Expertos para que preparara un sesudo informe que permitiera una reforma a fondo de la administración de Justicia, Santos y su ministro del Interior y Justicia Germán Vargas Lleras decidieron presentar su propia reforma “integral y concertada con la Rama Judicial”, para poner fin a la crisis que atraviesa esa Rama. La propuesta de Vargas de eliminar el Consejo Superior de la Judicatura amenaza con enturbiar la luna de miel de Santos con la Rama Judicial, que es bien distinta a la “luna de hiel” que ésta vivió con Álvaro Uribe.
4. ¿Revolución agraria o saludo a la bandera?
Después de ocho años en los que el Gobierno ignoró por completo la suerte de los 4 millones de desplazados del país y de la tierra que les fue arrebatada por organizaciones criminales, resultó reconfortante el anuncio del ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo en el sentido de que el Gobierno devolverá 2 millones de hectáreas a sus legítimos dueños. El solo anuncio cayó muy bien no solo entre los desterrados, sino entre amplios sectores sociales del país. Esta luna de miel se acaba en instante mismo en que el Congreso, donde están los mayores terratenientes del país, le meta mano a la llamada Ley de Tierras -o la archive- y acabe así con la ilusión de los desplazados del país. ¡Ojo Ministro, que la Ley de Tierras no se convierta en un saludo a la bandera!
5. La felicidad de los ‘primo-empleados’
La llamada Ley de Primer Empleo –bandera del liberalismo en la pasada campaña presidencial y retomada por Santos dentro del acuerdo de Unidad Nacional- ha sido la mejor noticia que han recibido los jóvenes recién graduados en los últimos años. El proyecto radicado en el Congreso busca no solo bajar la tasa de desempleo a un dígito (8 por ciento en 2014) sino sino reducir radicalmente la informalidad laboral, que hoy es del orden del 51.6 por ciento. No obstante, la felicidad de los “primo-empleados” contrasta con el aburrimiento de influyentes empresarios que no están conformes con el marchitamiento gradual de las exenciones tributarias que Uribe les otorgó a cambio de generar nuevos empleos. El fin de la luna de miel puede venir por este lado, pues de industriales y empresarios depende buena parte de los 2.5 millones de nuevos empleos que prometió Santos.
6. ¿Un huevito bien cuidado?
Santos sabe mejor que nadie que la Prosperidad Democrática, que pregona, depende de la Seguridad Democrática, que heredó. Y para que la luna de miel se mantenga deberá propinar duros golpes a las Farc –como capturar o dar de baja a un miembro del Secretariado- y evitar que ese grupo guerrillero realice actos de terror, como secuestros masivos o ataques a bases militares. Otro carro-bomba como el de Caracol Radio en Bogotá, llevaría a más de un colombiano a pensar que el huevito de la Seguridad Democrática, que Uribe le dejó a Santos para que lo cuidara, no quedó en las mejores manos.
7. Juan Manuel I y no Álvaro III
Con Santos están más felices los antiuribistas que los uribistas. Y es que mucho antes de lo esperado, Santos terminó siendo Juan Manuel I y no Álvaro III, como pensaban los contradictores de Uribe. La pronta desmarcación de Santos de Uribe –acercamientos con Venezuela e indiferencia con Estados Unidos, para empezar- tiene muertos de la dicha a los antiuribistas, algunos, inclusive, están pidiendo pista en el nuevo gobierno. Esta luna de miel se acaba cuando los “neosantistas” descubran que, como dice el senador Jorge Enrique Robledo, el problema no es del maquinista del tren, sino de la línea de ferrocarril por la que tiene que transitar, independiente de quien esté al frente de la locomotora. En otras palabras, el problema no es del político, sino de la política que aplica.
8. ¿Otro Congreso admirable?
Los más contentos con Santos son los congresistas que hacen parte del llamado Acuerdo de Unidad Nacional y que controlan el 85 por ciento del Parlamento. Santos cuenta con Germán Vargas Lleras, un ministro “propias tropas” de la clase política, quien no tendrá problemas, por ahora, para manejar la bancada oficialista. Los problemas vendrán cuando la “tropa santista del Congreso” descubra que la torta burocrática y de contratos no alcanza para todos y que el pedazo que les tocará a algunos será mucho más pequeño de lo que pensaban. Ojalá que este sí sea un “Congreso admirable” y no como el anterior que quedó para la historia como el de la “parapolítica”.
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